XC me hace llegar este divertido e interesante vídeo sobre una obra de arte realizada por niños de guardería expuesta en la feria de arte ARCO en su última edición.
Todos sabemos que en el mundo del arte hay mucho advenedizo, que hay obras extravagantes que pretenden ser rompedoras y son solo malas, que en aras de la creatividad se hacen cosas simplemente absurdas pero que nos empeñamos - algunos y a veces- en elevarlas al rango de obra maestra.
Mi reflexión es la siguiente: Si nos engañan unos niños de guardería ¿Cómo no nos van a engañar personas adultas de instinto perverso y manipulador ya sea en el ámbito de la política, la publicidad, de la empresa o incluso en las relaciones personales?
¿No deberíamos dar un paso atrás y volver a poner los puntos sobre las íes, donde deberían haber estado siempre, recuperar un poco de juicio y valorar mucho mejor las cosas simples y esencialmente - de esencia - buenas? ¿No será mejor renunciar a hacer deconstrucciones o vaporizaciones de tortillas de patatas y volver a consumirlas como las hacían nuestras madres, como han sido toda la vida?
Cuidado: Mi discurso no es en absoluto contrario a la innovación y la creatividad. Jamás. Lo que hago es reivindicar el valor de las cosas de siempre y la necesidad de ser críticos con los ídolos de barro que nos salen al paso a cada segundo (en la era virtual es así de rápido) y no dejarnos engañar por cualquier trilero de las emociones o de las percepciones.





