viernes 17 de febrero de 2012

Ídolos de barro


XC me hace llegar este divertido e interesante vídeo sobre una obra de arte realizada por niños de guardería expuesta en la feria de arte ARCO en su última edición. 

Todos sabemos que en el mundo del arte hay mucho advenedizo, que hay obras extravagantes que pretenden ser rompedoras y son solo malas, que en aras de la creatividad se hacen cosas simplemente absurdas pero que nos empeñamos - algunos y a veces- en elevarlas al rango de obra maestra. 

Mi reflexión es la siguiente: Si nos engañan unos niños de guardería ¿Cómo no nos van a engañar personas adultas de instinto perverso y manipulador ya sea en el ámbito de la política, la publicidad, de la empresa o incluso en las relaciones personales? 

¿No deberíamos dar un paso atrás y volver a poner los puntos sobre las íes, donde deberían haber estado siempre, recuperar un poco de juicio y valorar mucho mejor las cosas simples y esencialmente - de esencia - buenas? ¿No será mejor renunciar a hacer deconstrucciones o vaporizaciones de tortillas de patatas y volver a consumirlas como las hacían nuestras madres, como han sido toda la vida? 

Cuidado: Mi discurso no es en absoluto contrario a la innovación y la creatividad. Jamás. Lo que hago es reivindicar el valor de las cosas de siempre y la necesidad de ser críticos con los ídolos de barro que nos salen al paso a cada segundo (en la era virtual es así de rápido) y no dejarnos engañar por cualquier trilero de las emociones o de las percepciones. 

jueves 16 de febrero de 2012

El elefante



(Aportada por C.O.)

Cuando yo era chico me encantaba ir al circo, especialmente para ver al elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal ... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era minúscula, me parecía insuficiente para atar un elefante. Aquel animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio: ¿Que lo mantiene entonces?, ¿Por que no huye? Pregunte a muchas personas y me daban razones insuficientes. Uno me dijo que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Entonces la pregunta obvia:-Si esta amaestrado, ¿por que lo atan a la estaca? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo aquella incógnita se quedó guardada en los recesos de mi memoria sin darle mas atención.

Un día encontré la explicación: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para el. Al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que NO PUEDE. El tiene registrada en su memoria el recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia y jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás ... Jamás ... intentó poner a prueba su fuerza contra la estaca otra vez.

... Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo ... No puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca mas lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO TU CORAZÓN

miércoles 15 de febrero de 2012

La caravana


No todos los días uno tiene la oportunidad de presumir de conocer al autor de un libro y por eso hoy es uno de esos días especiales. No sólo conozco a los autores sino que también sé cómo trabaja Robert y desde cuando ha estado gestando este proyecto que por fin ha visto la luz. No tengo ninguna duda de que valdrá la pena dedicarle tiempo de calidad a su lectura.



Dice Robert que Las empresas están cambiando. Los directivos van advirtiendo que su entorno puede transmutarse si se disponen a revisar y cambiar las creencias que les impiden crecer. La capacidad de transformación es el royalty más valioso que tenemos; es el motor más poderoso que se puede transferir a las personas para su propio crecimiento y así hasta humanizar la vida de las empresas.



Nora resume ‘La caravana’ como ‘un libro de viajes, algunos de ellos por sendas reales, y otros por el interior de nosotros mismos. Metáfora de la transformación, La caravana es también una herramienta para cumplir nuestros sueños, un innovador método de coaching por medio del cual podemos alcanzar una dimensión personal extraordinaria que dé sentido a nuestras acciones’



Basado en una historia real, que narra la travesía de la familia de Robert Karro por una África incierta, rotunda y generosa, este libro apela a la capacidad de transformación y flexibilidad de todo ser humano. Fruto de las conversaciones entre la autora y el coach Robert Karro, La caravana destila grandes verdades que nos podemos aplicar a nosotros mismos o al mundo de la empresa y del liderazgo; nos recuerda principios universales y valores que nos permitan influir de manera positiva en la vida de las personas y ayudarlas a despertar su talento.

martes 14 de febrero de 2012

Miedo al futuro


Refiere en su blog José Ramón Arteta, Director de Millward Brown, que La emoción más antigua e intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el temor a lo desconocido.

Siendo esto cierto, al menos lo comparto, no lo es menos que el miedo se vence y el temor a lo desconocido se desvanece cuando sabes mirar al futuro con los ojos adecuados. El futuro asusta cuando no eres capaz de predecir sus pasos; el futuro asusta cuando te sientes incapaz de navegar en sus aguas turbulentas; el futuro asusta cuando temes perder aquello que has conseguido hasta ahora.

Y esas son (puede haber más pero estas me parecen las básicas) las razones por las que existe ese miedo: 1) miramos al futuro con desconfianza, con incertidumbre cuando lo que debemos hacer es construir, en el presente, las fuertes bases en las que apoyar lo que tenga que venir (En Endesa llaman Actitud Azul a ‘hacer que las cosas sucedan’); 2) si tememos no ser capaces de superar sus turbulencias, la receta es preparación, en el presente de nuevo, para hacernos más fuertes, más hábiles y más receptivos a los cambios del entorno y 3) el futuro dejará de asustarnos cuando aprendamos a vivir la vida como lo que es, una sucesión a veces errática y a menudo injusta de presentes solapados, unos sobre otros, en la que nuestra obligación es crecer y hacernos mejores y no en ir acumulando títulos y posesiones que siempre son susceptibles de perderse por el camino. Lo que 'tienes' siempre puedes perderlo en el camino. Lo que 'eres', tu esencia, jamás te podrá ser sustraído. La receta es pues, desapego.

Afronta pues el futuro con más optimismo preparando el presente, fortaleciéndote, aprendiendo a predecir los cambios, a ser incluso motor e impulso de ese cambio y no temas perder aquello que nos es superfluo. Teme en todo caso perder tu esencia, porque eso es morir, y eso sí que es un fracaso.

lunes 13 de febrero de 2012

La vida es sueño


Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.

Paulo Coelho, El Alquimista

Una vida que no vale un sueño, no vale una vida, es una vida muerta.
Un sueño que no vale una vida no es un sueño. Es un engaño, cuando no una pesadilla.

¿Suenas y vives? ¿O te engañas?

viernes 10 de febrero de 2012

Sueños felices

Voy a ir dejando ya el ‘espíritu naranja’ pero para no hacerlo de golpe aprovecho una frase que me ha mandado CV que viene al pelo. Es del poeta italiano Filippo Pananti y dice Las buenas acciones refrescan la sangre y proporcionan sueños felices.

Lo más importante que puedes hacer durante las horas de vigilia, durante el día, es actuar de tal forma que te garantices sueños felices por la noche. Actúa conforme tu conciencia, no te traiciones jamás, se coherente contigo mismo y justo con los demás. En esto del arte del vivir - ¿o era un negocio? – lo más importante es no traicionarse uno mismo porque de hacerlo lo pagas con la vida.

Y puestos a ser íntegros y coherentes, hagámoslo haciendo cosas buenas por los demás. Ellos nos lo agradecerán y nosotros tendremos sueños reparadores y evitaremos muchas pesadillas.

jueves 9 de febrero de 2012

Mejores que tú


Para acabar con la ‘serie’ de frases de Carina Szpilka hoy os traigo la siguiente: ‘Buscamos gente capaz de ilusionarse con un proyecto, gente con la que nos apetezca trabajar. Y, siempre, gente mucho mejor que tú.’

Con los años he llegado al convencimiento de que no son las organizaciones ni los proyectos los que vinculan a la gente y fortalecen el contrato laboral, son las personas. No nos vinculamos emocionalmente con los proyectos, solo lo hacemos si con ello obtenemos una recompensa emocional a través de las personas con las que interactuamos gracias a ellos. Por eso es importante que ’nos apetezca trabajar con esa gente’.

También con los años he ido cambiando de parecer sobre dónde estaban o debían estar ‘esas personas mejores que tú’ (me gusta más hablar de ‘personas’ que de ‘gente’). Al principio buscaba un trabajo en el que esperaba que mis jefes fueran referentes muy claros y me ayudaran continuamente a mejorar y crecer. Algunos he tenido de esos y les guardo enorme gratitud pero con el pasar de los años he ido descubriendo que los que te hacen crecer son tus colegas, tus compañeros y los mal llamados ‘subordinados’ (digo mal llamados porque cuando más te hacen crecer y superarte coincide frecuentemente cuando más se insubordinan y te provocan. No hay nada más aburrido que dirigir ‘subordinados’).

Carina Szplika dice en un momento de la referida entrevista ‘Tengo la sangre naranja’, en alusión al color corporativo de ING. Me temo que yo no resultaré tan original si digo que yo la tengo roja por motivos similares, pero será igualmente cierto. Y lo será porque tengo la suerte de, a diario, trabajar e interactuar con personas que me aportan cosas, personas que me enriquecen, que me hacen caminar… y que provocan.

Y cuando algún día tropiezo con personas oscuras, retorcidas, calculadoras,… soberbias… el día se vuelve aciago y triste. Pero entonces siempre viene alguien con una sonrisa y unas palabras optimistas y el día vuelve a mejorar.

miércoles 8 de febrero de 2012

Integridad, sentido y buenas personas


Continuo con otras frases del artículo de Capital Humano sobre Carina Szpilka que empecé a comentar ayer porque deja aportaciones de optimismo impagables como estas:

Si eres optimista vas a salir adelante, siempre que en la organización se respire consistencia y las personas tengan claro lo que se espera de ellas y lo que tienen que hacer. Ésta es para mí la regla de oro del compromiso laboral: integridad y claridad de las expectativas, por ambas partes.

Todas las empresas saben lo que hacen, muchas saben cómo lo hacen pero muy pocas saben por qué lo hacen. Si las personas necesitamos un sentido para entender y justificar nuestra existencia, a las organizaciones les ocurre lo mismo y si las personas nos hallamos perdidas y desorientadas cuando éste nos falta, las empresas no son distintas a nosotros. Y añadiría que las que saben qué hacen , cómo lo hacen y – sobretodo – porqué lo hacen son las que duran 150 años y crecen incluso en periodos de crisis.

Me encantan los cuatro pilares de cultura corporativa de ING. Obviamente me quedo con el último, no me hace falta nada más para crear una gran organización: ‘Nos gustan los retos’, ‘trabajamos con pasión’, ‘somos accesibles’ y ‘somos buenas personas’

Me dejo un par de citas más para mañana. Como digo, un artículo impagable.

martes 7 de febrero de 2012

Influir hacia arriba

 

Hay que conseguir que las empresas se muevan y para ello hay que ejercer una fuerza de empuje superior a la de la gravedad. Hay demasiada y hace que el movimiento sea demasiado lento.
Carina Szpillka, CEO de ING Direct España

Y cuando el movimiento es lento el oxígeno tarda en llegar a los músculos y las células acaban muriendo…
Robert Karro llamaría a esta fuerza de empuje que propone Carina Szpillka ‘influir hacia arriba’. Yo me limitaría a aportar que hay que cambiar aquello que debe ser cambiado. Las organizaciones, como entes vivos que son acumulan innumerables ineficiencias (su número crece exponencialmente con su tamaño) y es responsabilidad nuestra, de los que vivimos y crecemos en ellas, ejercer esta función higiénica que supone ir evidenciándolas y mejorando continuamente la coordinación de todos los procesos.
Eliminar ineficiencias hará a la organización más ágil, más coherente y eficiente, hará nuestro trabajo más enriquecedor, más creativo y mejorará enormemente nuestra capacidad de hacer por el cliente aquello que espera de nosotros – mucho más de lo que espera de nosotros-. Implicarnos en este proceso de mejora nos enriquece como personas y como profesionales y mueve y renueva las estructuras a menudo anquilosadas y obsoletas de las organizaciones.

lunes 6 de febrero de 2012

... y que la luz eterna te ilumine



Hablando de entusiastas, el sábado despedí a uno de ellos, un compañero de carrera. Iñigo les dejó estas palabras a sus amigos cuando en 2009 le diagnosticaron su enfermedad:

Pase lo que pase a partir de ahora,
quiero que sepáis que me siento muy feliz,
que no me lamento de nada,
que no me doy ninguna pena a mí mismo
y que soy un hombre afortunadísimo.

que la mía es una vida plena,
llena de ilusión y de alegría,
llena de personas maravillosas,
con una familia excepcional
que nunca he merecido.
Y con los mejores amigos que
un tipo pueda desear: vosotros.

Iñigo era así. Es él , en estado puro. Vitalidad, energía y luz para los que tenían la suerte de estar a su alrededor.

Mientras los demás buscamos como recuperar relaciones perdidas o nos lamentamos porque es lunes, o nos entristecemos porque nos bajan el sueldo o nos suben los impuestos, el afrontaba su particular y personal lucha por la vida.

Personas como él brillan con luz propia como faros en el horizonte marcándonos el camino y enseñándonos a vivir. En su ausencia, tendremos que buscar en nuestro interior nuestra propia luz y descubrir el modo de dejarla salir para que nos ilumine, aunque sea como una tenue vela, el camino y podamos servir de guía a los demás.