Rie. Recupera tu niñez



Adivina cuántas veces se ríe por término medio un niño de cuatro años.
—Vete tú a saber.
—Yo lo sé. Trescientas. Ahora adivina cuántas veces se ríe por término medio un adulto en nuestra sociedad durante un día.
—¿Cincuenta?
—Más bien quince —dijo Julián, sonriendo satisfecho—.


Robin S. Sharma. “El monje que vendió su Ferrari.”

Hay algo terrible en nuestra sociedad cuando dejamos que pasen estas cosas. No me sorprende que con el paso de los años vayan creciendo las preocupaciones y sean menores los momentos de espontanea sonrisa. Lo que me sorprende es que vivamos de espaldas a esta realidad y no nos preocupe en absoluto que esto sea así. ¿Acaso estamos ciegos?

¿Es realmente más avanzada una sociedad que alarga sistematicamente su esperanza y calidad de vida pero se deja por el camino sonrisas muertas para que los demás las pisoteen?

Algo estamos haciendo mal. Seguro. 

Y tal vez no curaremos al enfermo, que es la sociedad, pero si puede que con nuestra aportación lo ingresemos en cuidados paliativos y aliviemos sus síntomas. Procura hacer reír a los que están a tu alrededor. Te lo agradecerán. 

La sonrisa nos hace ricos, nos genera endorfinas, nos da energía, nos vuelve más creativos, más espontáneos, más abiertos y desinhibidos. 

Haz que la gente sonría a tu alrededor y juntos veréis en el horizonte otra nueva realidad. 

Un chiste al día... o a la semana,  es una buena iniciativa.

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