No estés triste bajo la lluvia. ¡Empapate de ilusión!


No estés triste cuando llueve. 
¡Empápate de ilusión! 

MB me hace llegar esta frase. 

De acuerdo, por lo general no me gustan los días de lluvia. Son aciagos, tristes y un poco deprimentes. Como a buen latino y mediterraneo que se precie me gusta la luz del sol y los reflejos verdes que esa luz pone en una cara bonita. 

Y los día de lluvia te hacen perder esta oportunidad. 

Gracias a SOLO.COM y Claudio Drapkin recordé que pueden identificarse cuatro etapas básicas en todo proceso de cambio: Sorpresa (shock), negación, aceptación y adaptación. 

El shock supone sorpresa, el impacto de lo inesperado cuando nos hacemos conscientes de lo que se nos viene encima. La negación es la etapa siguiente, es el 'esto no puede estar pasando (o como mínimo 'no ME puede estar pasando a mi'). La tercera es la aceptación, aceptar que esta nueva situación es inevitable y debes empezar a asumirla como tu nueva realidad y la última, la adaptación, es la fase en la que ya te sientes de nuevo cómodamente instalado en esa nueva realidad. 

Pues bien... cuando al mirar por la ventana por las mañanas veas un día lluvioso es inevitable recorrer las cuatro fases. Lo que si puedes evitar es regodearte y estancarte en las tres primeras y puedes avanzar decididamente hacia la última. 

No puedes cambiar los días de lluvia pero puedes pasar de la sorpresa inicial a aprender a disfrutar de la lluvia rápidamente, a acomodarte a la nueva situación y olvidar que ayer tuviste un día de sol radiante. 

Al fin y al cabo... Mañana volverá a salir el sol (espero) 

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