A veces las cosas sencillas son las mas bellas

Me encanta este cuadro. Es de una sencillez extrema, de una humildad indiscutible. Ni el tema, ni la escena, ni el contexto podrían considerarse dignos de pasar a la posteridad ni de ser considerados arte.
 
Sin embargo la imagen transmite una historia, una realidad. Podemos imaginar un contexto y la simple sencillez de los materiales permite prestar atención a los detalles, a la luz, a la calidad del trazo... podemos oler la humedad, imaginar la temperatura, podemos notar la rugosidad de la madera debajo de los pies, podemos  suponer la velocidad del paso, podemos adivinar la hora del día... todo son posibilidades.
 
¿Qué a qué viene todo esto? A que es un fiel reflejo de la vida. la mayoría de nosotros, nos guste o no, tenemos vidas cotidianas - ni anodinas, ni aburridas, ni inútiles... pero si 'cotidianas' -. Podemos pensar que pasamos por este mundo sin pena ni gloria, sin dejar huella en la sociedad, sin tener un legado.
 
Pero la misma sencillez que hay en el cuadro es la que le da el valor y la relevancia y lo mismo ocurre con nuestras vidas cotidianas. Depende de nosotros hacer de lo cotidiano algo extraordinario - sublime - tal y como hizo el autor del cuadro en esta obra.
 
Podemos hacer arte con materiales pobres indignos de la posteridad y podemos construir una vida sublime con nuestros trabajos, con nuestra familia, con nuestros conocidos y amigos. Depende de nosotros, de  nuestra ilusión, de nuestra capacidad para influir positivamente en los demás. Depende de la luz y de la creatividad con la que inspiremos nuestras vidas e iluminemos nuestras mañanas.
 
Podemos dedicar nuestro tiempo a dispersar mezquindades y distribuir porquería con un ventilador o podemos, con la misma eficiencia, distribuir alegría, entusiasmo, ilusión, creatividad, positivismo, optimismo,...
 
Decide lo que quieras... pero no te quejes de los materiales. Incluso con el peor de ellos puedes hacer algo genial.

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