El conocimiento IQ está a un solo clic

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La forma de trabajar va a cambiar dramáticamente. El concepto de trabajo se volverá más flexible. Las habilidades requeridas irán más por el plano de la inteligencia emocional que la racional (IQ), porque, si lo piensas, mucho conocimiento del tipo IQ estará disponible a un solo clic o gesto en la pantalla de nuestro ordenador o móvil.
Deborah Henretta, Presidenta de Procter&Gamble
 
Desde que Daniel Goleman iluminara este ámbito, ya hace tiempo que venimos trabajando sobre la inteligencia emocional y desarrollando competencias para fortalecerla. Lo interesante, lo que está cambiando, es la profundidad del proceso.
 
Las primeras máquinas sustituyeron la fuerza muscular de las personas. A medida que fueron evolucionando, además de aportar fuerza, ganaron en precisión, rapidez, eficiencia y productividad. Y con el tiempo, incorporaron paulatinamente en procesos lógicos que vinimos en llamar inteligencia artificial.
 
La clave es que ahora 'amenazan' (ciertamente algunos lo perciben como tal) con pensar mejor que nosotros, tener mejor acceso a la información y tomar mejores decisiones sin sesgos de tipo personal.
Si antes podían sustituir mano de obra no cualificada o personal administrativo, son ahora los mandos y directores los que ven amenazado su status quo.
 
Y una reflexión más: en este terreno de la IQ creo que si no hemos perdido ya la batalla estamos a punto de hacerlo, que las máquinas pensarán más y mejor que nosotros. 
 
Pero hay un ámbito irreductible en el que - al menos por ahora - aun somos necesarios y aun tenemos el control: la emocionalidad de las personas y de las organizaciones.
 
Puedo imaginar un entrono laboral en el que los humanos, descargados de tareas físicas y de tareas racionales, nos dediquemos a comunicar, a interactuar con otras personas, a enriquecernos, imaginar y soñar... porque todo lo demás podremos encargárselo a Siri o Cortana o a sus futuras hijas o nietas.
 
Desde luego las palabras de Deborah Henretta deben darnos que pensar y empujarnos a redefinir nuestros planes de formación y desarrollo profesional y reorientarlos - si es que no lo hemos hecho ya - hacia aspectos de desarrollo de habilidades relacionales y de inteligencia emocional.

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