Mira a los ojos de las personas

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Hace unos días vi en Linkedin esta publicación de Roberto González Rico, de Industrial Sagarra:   
Ayer estaba en la oficina y me dijeron que fuera estaba una chica buscando trabajo. Salí a recogerle el Cv y me senté con ella para hablar y hacerle las pertinentes preguntas. Cuando acabamos me quiso dar las gracias "hacía tiempo que en mi búsqueda de trabajo (7 meses) alguien y más de RRHH no se sentaba conmigo y me atendía de esta manera, lo cual es de agradecer, y sobre todo valoro que lo has hecho mirándome a los ojos y llamándome por mi nombre".

Lo decía yo hace unos días: no somos recursos, ni posiciones, ni currículums, ni activos y ni siquiera somos talento: somos personas. Y si de verdad queremos configurar empresas en las que las personas sean lo más importante (cosa que nos hartamos de decir) deberemos empezar a demostrarlo desde el momento de la captación hasta el de la extinción de la relación laboral. 
 
El ejemplo que publica Roberto González pone de manifiesto lo mucho que se nos ha olvidado el trato personal y directo, mirando a los ojos de la gente con la que trabajamos o queremos trabajar y, además, recoge lo significativo y relevante que resulta hacerlo bien para esas personas con las que interactuamos a diario.
 
Cuantas veces un empleado consolidado con cinco, diez o quince años de carrera podría decir lo mismo que esta chica respecto a su jefe: 'Hacía 7 meses que nadie se sentaba conmigo y me atendía de esta manera, mirándome a los ojos y llamándome por mi nombre'.
 
Me quedo además con una consideración final de Roberto González también relevante:
 
Ellos están invirtiendo un tiempo precioso de su vida para poner en nuestras manos un derecho sagrado de nuestra constitución como es el del trabajo.
 
 
 
 

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