¿Sabes lo que te pasa?

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Que no sabemos lo que nos
pasa es lo que nos pasa
Ortega y Gasset
 
En el marco del Emotional Management dedicamos una parte significativa del tiempo a la autogestión emocional. De nada sirve intentar dirigir a un equipo si antes no has sido capaz de dirigirte a ti mismo. Cuando eso ocurre nos lanzamos de cabeza a proyectos que no nos interesan, que nada nos aportan, que no nos llenan ni nos satisfacen y pretendemos transmitir energía, ilusión y entusiasmo a una personas que están igual o peor que nosotros. ¿Cómo puede funcionar algo así?
 
Y el primer paso para poder saber lo que nos pasa es detenernos y escucharnos. Puede parecer ridículo o absurdo, pero es importantes y es vital. De tan ridículo y tan obvio dejamos de hacerlo y nos pasa lo que nos pasa, aunque no lo sepamos.
 
Entonces... ¿Cuál es la receta?
 
1. Detente. baja las revoluciones en un momento dado de tu día a día. Aprovecha unas vacaciones, un largo puente, fin de semana o una escapada. Simplemente borra todo aquello que ocupa masivamente tu mente - y por extensión tu corazón - y no deja espacio para nada más.
 
2. Escucha y observa. Cuando consigas vaciar o desocupar tu mente, concéntrate en escuchar y observar todo cuanto suceda a tu alrededor: desde lo más pequeño e irrelevante a lo más grande que te rodee en ese instante. Hay un interesante ejercicio a este respecto y es sentarse frente a una vela y concentrarse en los movimientos de la llama, en sus distintos colores y formas.
 
Sea una vela, una montaña, una salida del sol o un atardecer, sea una sonrisa o un grillo en el jardín, concéntrate en ello y deja una vez más que las revoluciones bajen.
 
Es fácil. Muy fácil. Si cuesta es porque no estamos acostumbrados a escucharnos y regular nuestras energías.
 
3. Obsérvate. Conseguido lo anterior, empieza a observarte a ti mismo. Puedes empezar  por lo más obvio que suele ser lo físico, lo visual. ¿Cómo eres (o mejor dicho cómo te ves - que no es en absoluto lo mismo)? ¿Cómo has ido cambiando? ¿Has cambiado como querías? ¿Estás a gusto contigo? ¿Si tuvieras que cambiar o quisieras cambiar algo? ¿Qué sería?
 
Una vez superado lo físico puedes pasar a lo profesional, lo familiar, lo social... ¿Qué has logrado en el trabajo?, ¿Funciona tu vida familiar? ¿Está equilibrado? ¿Están tus amigos dónde deben estar? ¿Cuidas de esas relaciones?
 
No intentes gobernar tus pensamientos u ordenarlos. Déjalos fluir. Ya tendrás tiempo de ordenarlos y ponerles método, ahora solo estás echando una mirada interior y seguro que descubres cosas que no están dónde deben estar.
 
A todo lo anterior puedes añadirle una pregunta importante: ¿Hasta qué punto has sido tu - como dice Henley - Capitán de tu alma y dueño de tu destino? ¿Te has dejado llevar por las circunstancias hasta lo que eres hoy o has estado la mayor parte del tiempo al timón?
 
Seguro que si practicas esto con cierta frecuencia, serás más sabio, te conocerás mejor y andarás más firme en pos de tus verdaderos objetivos.

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