Gestionar con empujoncitos

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Alguna vez lo he comentado en este blog y muy a menudo lo hago en los talleres de Emotional Management: Dirigir personas se parece mucho a lo que hace el peluquero con sus clientes para que pongan su cabeza en la posición adecuada. Y eso lo aprendí de una apreciado - peculiar pero apreciado - jefe hace ya muchos años. Ahora, gracias al blog de Santi García y su entrada sobre 'gestionar a empujoncitos' he descubierto que a mi jefe podrían haberle dado el Nobel de Economía.
 
En efecto, para dirigir personas no hay que dar grandes consignas ni hacer grandes prohibiciones. Basta con indicar con sutileza el camino, ayudar a comprender las bondades de hacerlo de esta forma, ganarnos su confianza y dejar que el resto del proceso fluya.
 
La verdad es que no hay mucho más. Insistimos en hacer las cosas más complicada y acabamos forzando las situaciones. Cuando eso ocurre necesitamos herramientas de persuasión y control, surge la desconfianza y, en consecuencia, ponemos mayores medidas de supervisión y mayores y más sofisticados controles... y así sucesivamente.
 
Hazlo fácil: marca un objetivo, una dirección, despeja el camino, da pequeñas orientaciones, acompaña, apoya, conforta, orienta cuando observes pequeñas desviaciones y toda esa energía que consumes (gastas) en supervisar y controlar y fiscalizar, inviértela en fomentar la confianza, escuchar a tu equipo y contribuir a su equilibrio emocional como equipo.
 
De tan fácil te sorprenderá y te parecerá imposible.

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