6 cuestiones previas para saber qué retos afrontar

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Plantéate tu vida como un viaje. Tu primera decisión es el destino. ¿Adónde quieres ir’ ¿Dónde quieres llegar? Y… sobretodo… ¿Por qué?

A menudo nos sentimos desorientados y faltos de rumbo, arrastrados por las circunstancias y arrollados por un torbellino de rutina e imprevistos nada afortunados mezclados. Frente a eso hace falta mirar al horizonte, recuperar el equilibrio y la orientación. Dejar de correr alocadamente y empezar por saber dónde estamos y hacia adónde vamos. 

Las siguientes preguntas te ayudarán a descubrir ese destino:

1. Gratitud. Piensa en aquellas personas o en todo aquello que se ha conjurado para que estés dónde estás y puedas plantearte afrontar estos nuevos retos. Mira hacia atrás y contempla el camino que has recorrido. Aprende de él. Te dará fuerzas y reducirá tus incertidumbres. ¿Acaso no has afrontado retos anteriormente y no los has superado? ¿Acaso no tenías miedos o dudas? ¿Acaso no has tenido, también, algo de suerte (la suerte, la buena suerte, existe y a menudo aparece cuando menos te la esperas)?


2. ¿Qué te ilusiona? Identifica aquello que te hace feliz, que moviliza todas tus energías, aquello que, cuando estás cansado y falto de energía, aun despierta en ti algo en tu interior, aquello que cuando puedes cerrar los ojos y visualizarlo acelera tu corazón y pone lágrimas en tus ojos. Identifica lo que te ilusiona y piensa también en porqué te ilusiona. Piensa en la causa de la causa de la causa, no te quedes en la superficie. ¿Qué es lo que hace que esto sea tan especial? ¿No puedes encontrar esa esencia en otro sitio o en otros proyectos? ¿Por qué?


3. ¿Qué excusas tienes? Si tan importante es y no lo has hecho hasta ahora por algo será. Algo te frena. Algún lastre tienes por ahí escondido. ¿Cuáles son tus excusas? Identifícalas, priorízalas y piensa en ellas. ¿Son reales? ¿Son tan grandes como parecen?


4. ¿Cuáles son tus valores? Esta cuestión de los valores va relacionada con la siguiente (¿qué has de cambiar?). La reflexión sobre los valores debe permitirte responder a las siguientes preguntas: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu esencia? ¿Qué no puede cambiar en ti sin que dejes de ser tu mismo? ¿Qué es aquello a lo que no puedes renunciar de ti mismo?


5. ¿Qué ha de cambiar para que afrontes el camino hacia tus sueños? ¿Qué debería pasar para que las excusas desaparecieran y tu dieras el primer paso hacia tus sueños? Si has hecho bien tus deberes en las preguntas anteriores, ha de ser fácil de responder. ¿Qué has de cambiar?


6. Y la más importante… y tal vez también de las más difíciles… ¿Cuál es tu compromiso? ¿Hasta dónde te comprometes con tus sueños e ilusiones? ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlos? ¿Qué no estás dispuesto a hacer?
Son preguntas fáciles de formular pero seguramente mucho más difíciles de responder… pero debes hacerlo si quieres fijar tu rumbo. Seguramente el proceso de respuesta hasta la solución final sea iterativo: encontrarás ilusiones, encontrarás excusas y llegarás a compromisos que no estás dispuesto a asumir… y vuelta a empezar…

Y cuando tengas una respuesta solo habrás descubierto tu meta, el destino de la siguiente etapa de tu vida. Aun te faltará el plan de viaje, descubrir los recursos, los apoyos, las fortalezas, el mapa…

Pero se trata de un viaje importante, un viaje que solo tienes una oportunidad de hacer, que no tiene vuelta atrás y del que tienes que sacar el mejor partido. Pero como decía Henley

Eres el capitán de tu alma, 
el dueño de tu destino

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