Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.


Alfredo Cuervo Barrero

Hace unos días volví a recibir este bonito poema erróneamente atribuido a Pablo Neruda pero que es obra de Alfredo Cuervo. 
Comparto todas las estrofas pero si debo quedarme con alguna, al menos hoy, me quedaría con la última: Queda prohibido no crear historia, dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida, no tener un momento para la gente que me necesita y no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita. 
Acepto el reto: Crear una historia, tener un propósito y dejar un legado, algo compartido y trascendente, que me sobreviva, dar las gracias - no solo a mi familia y no solo por la vida - por todo y a todos; tenemos la gran suerte de vivir en el mundo en el que vivimos, en el país en el que vivimos y vivir como vivimos: eso merece una enorme gratitud. 
Y creo firmemente en la importancia de dedicarle tiempo a las personas, a todas, lo necesiten o no. Cuando tu abres tus brazos, ellos deciden cuando quieren o necesitan acercarse. 
Y acepto el reto - valga la redundancia - de aceptar que la vida me dé y me quite las cosas a discreción. Al fin y al cabo... así son las cosas.  

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