'Quita coño' y la teoría de la delegación


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Quita coño que ya lo hago yo, 
que no tienes ni puta idea y tengo prisa

No creo que nadie me haya espetado nunca esto a la cara o al menos no lo recuerdo pero sí he visto jefes que con su actitud venían a decir y hacer lo mismo. 

Es curiosa la impactante frase porque en su sencillez, recoge la mayor parte de los errores que podemos cometer a la hora de delegar: 

1. Impedir que las personas pongan a prueba sus conocimientos y actitudes. Si nos les dejamos hacer por sí mismos, nunca aprenderán ni se desarrollarán. 
2. Demostrar que sabemos más pero no compartir este conocimiento con ellos de forma pedagógica y menos arrogante. 
3. Despreciar el esfuerzo de aprendizaje que los demás pueden estar haciendo. 
4. No dedicarles tiempo para compartir con ellos conocimientos y apoyarles en su proceso de desarrollo. 
Pueden cometerse otros errores, como delegar en las personas inadecuadas o delegar la responsabilidad y el control (que en esencia son indelegables), pero desde el punto de vista actitudinal y de comportamiento, los reflejados en la frase son los más relevantes y - por desgracia - los más frecuentes. 

A la hora de delegar, unos consejos previos: 

1. Nunca delegues ni la responsabilidad ni el control 
2. Antes de delegar algo a alguien pregúntate si quiere y puede hacer lo que le pides 
3. Pregúntate también si estás dispuesto a ayudarle en el proceso de aprendizaje que ello implica 
4. Define claramente lo que vas a delegar y establece los objetivos, los recursos, los plazos, los apoyos, lo que puede y lo que no puede hacerse,... 
5. Pide feedback al colaborador en el que delegas para saber si ha comprendido la tarea y entiende los límites de la misma.  
6. Supervisa periódicamente la evolución pero no controles excesivamente a tus colaboradores.  
7. Al terminar la tarea, evalúa el resultado, no ya de la tarea en sí misma sino del proceso de delegación: comprueba y contrasta si habías facilitado toda la información, si has apoyado a tu colaborador cuando lo ha necesitado, si habías seleccionado bien a la persona en la que delegar, si tenía los recursos adecuados, qué ha aprendido,...
A menudo pienso que si la función principal de un responsable de personas es ocuparse de su desarrollo, la habilidad de delegar adecuadamente es su principal herramienta de trabajo.  

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