El tren de tu vida

Resultado de imagen de viajes clásicos en tren

De una conferencia de Nacho Llantada en TEDx me quedo con esta imagen interesante. Imagínate tu vida como un tren. El tren puede ser de la clase que quieras: de mercancías, de viajeros o de lujo; puede ser un tren clásico o un tren ultramoderno, un tren de traqueteo lento o rápido y suave, eléctrico o a vapor y tu eliges, además, su velocidad, las curvas y las paradas.  
A lo largo del recorrido a ese tren se subirán pocas o muchas personas. A muchas las dejarás subir a bordo, otras se subirán sin avisar y a algunas, simplemente, no les darás la oportunidad de subir. Algunas harán trayectos cortos entre dos estaciones seguidas; otras, sin embargo, harán trayectos muy largos y pasarán largos periodos en este tren de tu vida; unos simplemente se sentarán en su asiento y se dejarán transportar mientras otros, sin embargo, te recorrerán varias veces de arriba a abajo y no dejarán de observarte y ponerte a prueba en cada curva y en cada parada.
Al abandonar el tren, algunos lo harán con prisa y sin llevar la vista atrás; otros no obstante, te dejarán con nostalgia y melancolía y quisieran haber continuado el trayecto contigo.
Pero hay una cosa que no puedes dejar que otros que suban al tren decidan: la dirección del tren, tu norte, tu destino. De la misma manera que resulta absurdo pensar que cada nuevo viajero que subiera a un tren decidiera su destino, no puedes dejar que cada persona que entre en tu vida decida sobre el tuyo. En algunas circunstancias, tu mismo puedes optar por cambiar tu ruta y a veces en esta decisión intervienen también las personas que se han subido a tu vida pero no te engañes: la decisión sobre tu destino es y será siempre tuya y de nadie más y la responsabilidad de las consecuencias de esta decisión - buenas o malas - serán de la misma forma, solo tuyas.
Creo que la analogía es realmente potente y poderosa para hacernos tomar consciencia de lo importante que es saber cual es nuestro norte y ser consciente de quien debe gobernar el timón de nuestras vidas.     

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